La lógica de las emociones
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Resumen
Argumentar, en el sentido de dar y pedir razones, por lo general buenas razones, es una actividad que hace parte de nuestra interacción cotidiana como seres humanos que nos comunicamos a través de un lenguaje en particular con fines particulares: tratar de incidir en la acción de los demás. Tal como mencionan Perelman y Olbrechts-Tyteca (1994) “La argumentación es una actividad que siempre trata de modificar un estado de cosas preexistente” (p. 105). Esta modificación lo da la capacidad argumentativa del orador frente a un auditorio en particular1. Dicha capacidad argumentativa para Perleman dependerá de la fuerza que posea un argumento para persuadir a un auditorio de aceptar o rechazar una postura que el orador quiera defender o criticar. Esta fuerza argumentativa dependerá de varios factores como la intensidad de la aceptación de dicho auditorio, la relevancia o pertinencia del argumento para los propósitos del orador y del auditorio y la posibilidad de ser refutado (es decir, hasta qué punto el auditorio acepta ciertas creencias que permitirían refutar el argumento).
