La estética desde el observador. Narratividad y pragmática en la construcción del sentido fílmico: apuntes desde Amores perros
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Resumen
Contar historias es un arte milenario que demanda una particular sensibilidad y estética para construir narrativamente un discurso y lograr un nivel importante de seducción y fascinación en el destinatario. Implica también una ética (en el sentido extramoral del término, como consideración de las acciones o efectos prácticos que se desprenden del acto de enunciar o de la enunciación), es decir, implica conocer y manejar las técnicas de la narración, ponerlas en juego en cada historia y ser capaz de prever las reacciones o los efectos prácticos de la historia, así como los procesos de cooperación textual de quienes van a recibir lo que allí se cuenta. Por último, requiere una lógica (la del lenguaje cinematográfico), que se construye tras años de experiencia y se convierte paulatinamente en un proceso de pensamiento convencionalizado en función de la “discursivización” de las historias.
