Descentralización y autonomía territorial: retos democráticos para la administración de los territorios
Fecha
Director/Asesor
Contribuidores
Título de la revista
ISSN de la revista
Título del volumen
Editor
Título del libro
Tipo
Seleccione un documento PDF para visualizar
Resumen
La historia constitucional colombiana ha estado marcada por un conjunto de características que definen el proceso constitucional; lo que algunos autores denominan las constantes estructurales del constitucionalismo colombiano. Estas pueden clasificarse en constantes estructurales del contexto, de los contenidos constitucionales y del proceso constitucional. Dentro de las primeras se identifican la violencia, la exclusión y la precariedad; dentro de las segundas se hace mención al republicanismo, el centralismo, el presidencialismo, el confesionalismo y la tensionante y paradójica relación entre el régimen de libertades y el poder público, y dentro de las terceras se enuncian el reformismo, la volatilidad, la debilidad y la regresividad constitucional. Unidad de la República, descentralización y autonomía territorial han sido categorías constitucionales en debate a lo largo del proceso constitucional colombiano, en un contexto con las características mencionadas. La Constitución Política de 1991 le dio un protagonismo a estas categorías entre sus contenidos, cuyo alcance ha sido definido por la Corte Constitucional a lo largo de su jurisprudencia en los últimos 25 años. Mediante una revisión de literatura especializada, normativa vigente y jurisprudencia de la Corte Constitucional se describe el proceso de consolidación de la descentralización y la autonomía territorial en Colombia y el alcance que la jurisprudencia le ha dado a la descentralización y la autonomía territorial en el marco del principio de unidad de la República. Se concluye con la identificación de los principales retos a los que se enfrentan los territorios locales y sus administraciones, haciendo particular mención al alcance del principio democrático: aseguramiento de estándares de democracia social y económica, además de política, diseños institucionales que favorezcan la participación ciudadana, diseño de mecanismos informales de participación ciudadana, fomento de la cultura política y democrática y atención a los problemas estructurales de corrupción que minan la democracia.
