La iniciación cristiana como signo y fundamento de la celebración de la vida en la historia del joven
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Resumen
El siguiente trabajo pretende generar una comprensión de la iniciación cristiana no como una serie de momentos escindidos que no guardan ningún tipo de relación, sino como un proceso que debe permitir que el joven, conociendo a Cristo lo ame y, en consecuencia, se sienta llamado para darlo a conocer a Él y su Proyecto. Porque “el acontecimiento Cristo es el inicio de ese sujeto nuevo que surge en la historia y al que llamamos discípulo: No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva (Deus Caritas est, Benedicto XVI)” (DA 243). La esencia del cristianismo está “en reconocer la presencia de Jesucristo y seguirlo” (DA 244). El camino formativo del seguidor del Señor Hunde sus raíces en la naturaleza dinámica de la persona y en la invitación personal de Jesucristo, que llama a los suyos por su nombre, y éstos lo siguen porque conocen su voz. El Señor despertaba las aspiraciones profundas de sus discípulos y los atraía a sí, llenos de asombro. El seguimiento es fruto de una fascinación que responde al deseo de realización humana, al deseo de vida plena. El discípulo es alguien apasionado por Cristo, a quien reconoce como maestro que conduce y acompaña” (DA 277).
